Piezas únicas hechas a mano

Decía el arquitecto Mies van der Rohe que si la inspiración es el momento previo a la creación, el detalle constructivo es lo que la hace posible. Y esta sentencia, ilustrada y directa, es también aplicable a cualquier proceso de elaboración artesanal.

En Jabu sin detalle no hay producto. Sin la mano del hombre no hay resultado. Aquí todo se hace mediante métodos tradicionales, con el tempo que el entorno marca. Sin prisa, en silencio.

En Jabu creemos que la forma de hacer las cosas, cuidar de los animales y conservar nuestra dehesa es imprescindible para conseguir el mejor producto; y creemos, también, que hacer cada paso del proceso de forma completamente artesanal nos garantiza la máxima calidad. Por eso nunca tenemos dos piezas iguales.

Aquí cada pieza es diferente, no hay una igual a otra. Solo, con esta forma de entender lo que hacemos, podemos conseguir piezas singulares y exclusivas. Porque cada una de ellas, está hecha a mano.

Aquí cada pieza es diferente, no hay una igual a otra. Solo, con esta forma de entender lo que hacemos, podemos conseguir piezas singulares y exclusivas. Porque cada una de ellas, está hecha a mano.

salazon sal jabu

SALAZÓN TRADICIONAL

La sal que emplea Jabu en sus procesos de salazón tradicional es una sal natural sin refinar que proviene de las salinas andaluzas.

Con ella cubren cada una de las piezas según su peso y luego la retiran para que se estabilicen.

Con ella cubren cada una de las piezas según su peso y luego la retiran para que se estabilicen.

salazon tradicional jabu

SECADEROS NATURALES

La curación en secaderos naturales con temperaturas y vientos diferentes cada día, regulados de manera totalmente manual a través de la apertura y cierre de las ventanas.

Según la temperatura y la humedad, la curación de cada pieza será más o menos lenta, siempre de forma gradual buscando el sabor y aroma de cada una de ellas hasta encontrar su excelencia.

Bodegas Jabu

BODEGAS

Después, la bodega acoge la maduración reposada, en silencio descansan las piezas un mínimo de 24 meses, tiempo que les otorga los matices y características sensoriales hasta llegar a su discreta perfección.